Coordinación Nacional de Danza

Vidas en la danza




NELLIE HAPPEE, PIEDRA ANGULAR EN LA DANZA CLÁSICA MEXICANA

Por Gabriela Jiménez Bernal

En la historia de la creación coreográfica en México, el nombre de Nellie Happee (México, 1930) ocupa un lugar trascendental. Ha sido una mujer de gran carácter, disciplina y metodología. Ha dedicado toda su vida a la danza con singular alegría, siempre proyectando pasión por este arte.

La maestra ha legado aportes significativos dentro del ámbito dancístico nacional. Se ha distinguido por su profunda creatividad a la hora de confrontar al cuerpo con el movimiento. Siempre le ha interesado que cada pieza suya esté respaldada por un concepto justificado, una tarea no fácil porque está convencida que imaginar no es cosa sencilla. Para la maestra, lo complicado radica en trasformar sus pensamientos en movimientos y que resulten atractivas para el espectador.

Su gusto por la danza surgió desde que era muy pequeña. Ella siempre recuerda sus vacaciones en la Ciudad de la Eterna Primavera (Cuernavaca); en sus momentos de soledad y juego, se ponía a escribir obras donde el baile ocupaba un lugar especial. También contribuyó en su gusto el hecho de que tenía familiares dedicados a crear montajes escénicos, quienes le pedían a Nellie algunas sugerencias.

La formación clásica de la coreógrafa mexicana inició a lado de grandes figuras de la danza como Nelsy Dambré, Xavier Francis y Estrella Morales. Después de que Happee sobresalió en la Escuela Nacional de Danza comenzó a viajar para prepararse mejor. Lo mismo pisó Inglaterra y Cuba, que Estados Unidos y Francia. Sobresalen los cursos que tomó de técnica soviética, cubana y el sistema de la Royal Academy of London.

Formó parte de las filas de agrupaciones emblemáticas, tales como el Ballet Mexicano, el Ballet de Cámara, el Ballet Clásico de México, el Ballet Independiente y el Ballet Clásico 70. Fue en este último donde cerró su ciclo como bailarina.

Por fortuna para las nuevas generaciones de intérpretes, la maestra Nellie ha compartido su experiencia en diversas escuelas y Compañías de danza en México, Francia y Cuba. Por si fuera poco, elaboró los fundamentos y el primer programa de estudios de danza clásica de la Academia de Danza Mexicana. Su labor como docente ha sido incansable.

Su creatividad se ha desbordado en distintos ámbitos. Como cofundadora de Compañías (del Ballet de Cámara y del Ballet Clásico 70), como fundadora y directora del Ballet Folclórico de México, así como del Ballet Clásico de México (hoy Compañía Nacional de Danza, donde también fue directora artística).

En terrenos de composición coreográfica, ha legado cerca de cincuenta obras. Ha creado piezas para muchas Compañías, entre ellas el Ballet Nacional de Cuba y el Ballet Independiente.

Su entrega ha sido reconocida en numerosas ocasiones. Sobresale la distinción “Una vida en la Danza”, el premio “Guillermina Bravo”, la medalla “Gloria Contreras”, y su estancia en el Sistema Nacional de Creadores de Arte. Recientemente recibió el premio Xochipilli en el marco del 18 Encuentro de Nueva Danza y Nueva Música.