Coordinación Nacional de Danza

Vidas en la danza




PILAR RIOJA, leyenda viva de la danza española en México

Por Gabriela Jiménez Bernal

Muchos han sido los exponentes de la danza española en tierra azteca. Muchos son los que han mantenido esta tradición dancística dentro de nuestra idiosincrasia. Muchos son los que buscan sobresalir dentro de ese mar de propuestas escénicas. Sin embargo, pocos son los que se mantienen en la cima, cobijados por una inigualable vida en la danza.

Pilar Rioja (Torreón, Coahuila, 1932) es una de esas grandes joyas de la historia de nuestra danza. Y es que a sus 86 años sigue legando su talento y experiencia a las nuevas generaciones de artistas que buscan adentrarse en el mundo de la danza española y flamenca.

Se trata de una gran figura de la danza nacional. No por nada su último reconocimiento -entre muchos otros- fue la Medalla de Bellas Artes. Desde pequeña demostró su pasión por la danza; sus padres españoles le enseñaron a bailar las jotas, y la motivaron para que continuara su formación profesional.

Muchos recuerdan a la maestra Rioja bailando en las romerías en su natal Torreón y cómo brillaba bailando la jota vasca, la castellana y la aragonesa. Sin embargo, era momento de volar para comenzar una carrera exitosa. Así que en 1950 decide viajar a la Ciudad de México, donde enriquece su aprendizaje con figuras de la talla de Óscar Tarriba. Pero aún había que volar más alto, así que también toma la decisión de perfeccionar su danza en España, donde conoce a maestros como Juan Sánchez El Estampío, Ángel Pericet (Escuela Bolera) y Elvira Real (Escuela Folclórica).

La formación de la maestra Rioja fue larga y enriquecedora. A su historial académico se fueron sumando reconocidas personalidades, de diversas nacionalidades, que la convertirían en lo que hoy es: una leyenda de la danza española en México. Algunos de esos nombres fueron Domingo Samperio, Regla Ortega y Juanjo Linares.

Sin lugar a duda, una persona clave en su vida fue el maestro Manolo Vargas, a quien conoció en 1970. Para sorpresa suya, ese hombre que siempre admiró como bailarín, se convertiría más tarde en su gran amigo y consejero hasta el día de su muerte.

Ya son 80 años de trayectoria los que hablan por sí solo de esta extraordinaria mujer, cuyo nombre es reconocido más allá de nuestras fronteras, en países como Austria, Bulgaria, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Cuba, Colombia, Costa Rica y la ex Unión Soviética.

Como dato curioso, hay que recordar que la maestra Rioja fue musa de grandes escultores, como David Natvitsky y José Luis Padilla; de pintores como Guillermo Ceniceros, y claro está de poetas como Pita Amor, León Felipe y Luis Rius; siendo este último el amor de su vida y con quien contrajo matrimonio.

Infinitas son las funciones que ha protagonizado la maestra a nivel nacional e internacional. Así como infinitos son los momentos académicos que ha compartido con bailarines que la han buscado a través de las conferencias y talleres que ha impartido en diversas latitudes.

Por toda una vida dedicada a la danza de manera apasionada, es que ha sido merecedora de diversas becas, como la del FONCA, que le permiten seguir legando su experiencia. Por toda esa entrega inigualable es que sigue recibiendo premios y reconocimientos que la mantienen vigente, sobre todo, feliz.