Coordinación Nacional de Danza

Vidas en la danza



Foto: Cortesía del artista.

Gladiola Orozco, coreógrafa con compromiso social inigualable

Por Gabriela Jiménez Bernal

Hay quienes hablan de la necesidad de hacer una danza comprometida con la sociedad, pero pocos consiguen llevar esa meta a la práctica o aplicarla con verdadera convicción. Gladiola Orozco es de esas grandes creadoras que han creído en la danza y han visto en ella un vehículo idóneo para acercarse a la gente. Esa fidelidad al lenguaje del cuerpo la coloca como una de las mejores coreógrafas que tiene nuestro país.

Los inicios de la maestra Orozco se remontan a 1950, cuando formó parte del Ballet Nacional de México. Además, tuvo la oportunidad de formarse en la prestigiada escuela de Martha Graham, ubicada en Nueva York. Cuando vivía uno de sus mejores momentos profesionales, fundó con sus colegas Raúl Flores Canelo y Fredy Romero el Ballet Independiente de México, que con el paso de los años se convertiría en el Ballet Teatro del Espacio.

Pero el talento de la maestra Orozco no se ha limitado al trabajo sobre los escenarios, ya que en el pasado fue invitada constantemente a compartir su experiencia en el extranjero. Por ejemplo, a partir de 1969 fue solicitada en varios países; sobresale su viaje a Cuba, cuando fue consejera artística de la entonces Escuela Nacional de Danza (Cubacan) y del Conjunto Nacional de Danza. Por otro lado, hay que recordar que en 1983 impartió conferencias en los principales centros de danza teatral en la República Popular de China, un viaje que fue determinante en su vida por las experiencias adquiridas.

Sus inquietudes de fomentar adicción a la danza la llevaron a fundar en 1977 el Centro de Formación Profesional y Enseñanza abierta de la Danza del Espacio Independiente, ubicado en el corazón de la Zona Rosa, sobre la calle de Hamburgo.

Sin lugar a duda, la máxima etapa profesional y personal de la maestra Gladiola Orozco fue como codirectora del Ballet Teatro del Espacio junto al gran Michel Descombey. Fue en este proyecto donde ella pudo plasmar sus preocupaciones sociales al igual que este extraordinario bailarín, coreógrafo y director francés. Y es que la maestra siempre ha manifestado que los problemas que la sociedad enfrenta le incumben intensamente; y es por medio del lenguaje dancístico que logra explotar y explorar nuevas formas de expresión, para proyectar todo lo que es ella como ser humano frente a un universo caótico.

Sus creaciones coreográficas casi siempre han estado enfocadas a las crisis sociales. Ha abordado una gran diversidad de temáticas: desde la guerra y la pobreza, hasta el amor y la alegría. Con la danza quiere contribuir a hacer conciencia de que el arte debe servir para fortalecer nuestra propia identidad; la danza para ella es la forma como se puede establecer un puente de comunicación con lo más profundo del ser humano, con todo lo que está a su alrededor.

Tal fue la importancia de esta compañía en la vida la maestra Orozco que legó una joya literaria donde plasma toda la vida de tan importante proyecto dancístico: MEMORIA, Ballet Teatro del Espacio y sus antecedentes, un libro editado por el INBA donde resalta el trabajo de más de cuarenta años de esta compañía que fue un icono dentro de la historia de la danza mexicana.

Su trayectoria ha sido merecedora de muchos reconocimientos y nombramientos: fue reconocida como miembro de la Comisión de Artes y Letras del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, hoy Secretaría de Cultura (1992), así como miembro del Sistema Nacional de Creadores (1993), del Consejo Consultivo del Festival Internacional Cervantino (2001) y del Consejo Consultivo de Amigos de la Fundación Cultural Rodolfo Morales (2003).

En 1997 fue premiada por la Unión de Cronistas de Teatro y Música por haber dedicado su vida a la danza. En 2000 se le nombró presidenta del Jurado del XXI Premio INBA-UAM, Concurso de Composición Coreográfica Contemporánea, y en 2003 recibió el Premio Guillermina Bravo en reconocimiento a su trayectoria.

También ha sido parte del jurado en dos ocasiones del máximo reconocimiento que entrega el gobierno mexicano: el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Mención especial son tres de sus grandes reconocimientos: el Premio Guillermina Bravo en 2003, la Medalla de Oro Bellas Artes en 2007 y la Presea Cervatina en 2013.

Por todo lo que ha legado a nuestro país y a la danza es que la maestra Orozco se ha ganado ser miembro emérito del Sistema Nacional de Creadores desde el 2010 a la fecha.