Coordinación Nacional de Danza

Vidas en la danza



Foto: © Canseco Photography

Valentina Castro, figura imprescindible en la historia de la danza nacional

Por Gabriela Jiménez Bernal

Hay historias de vida en la danza que se vuelven memorables por quienes las han protagonizado. Su pasión y entrega a este arte ha sido tal que merecen un capítulo completo dentro del libro sobre nuestro movimiento escénico nacional.

Una de esas historias es la que ha protagonizado la maestra Valentina Castro, una mujer que ha entregado su vida a la danza desde diferentes trincheras: como bailarina, coreógrafa, maestra, promotora y conferencista.

Su gusto por la danza fue descubierto desde temprana edad, así que su talento fue impulsado desde su ingreso a la Escuela de las hermanas Campobello (hoy Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello del INBA). Después, el deseo por estudiar más la motivó a sumarse a las filas de la Academia de la Danza; fue su paso por esta academia la que le dejaría grandes enseñanzas, ya que con ella pudo ser parte de la llamada Época de Oro de la Danza Mexicana, ya que el proyecto reunía a los mejores bailarines de nuestro país para realizar temporadas de danza moderna en nuestro máximo recinto cultural: el Palacio de Bellas Artes.

Con el paso del tiempo, el talento, la disciplina, la pasión y el profesionalismo de la maestra Castro la llevarían a pertenecer a importantes agrupaciones. Formó parte del Ballet Mexicano (1950-1960) y Ballet Independiente, de la que fue miembro fundador (1967-1971). También fue cofundadora del emblemático Grupo Expansión (1973-1978) y obviamente fundó su propia compañía: Valentina Castro Danza-Teatro Mexicano, que comenzó su aventura en 1978 y concluyó en 1992.

Larga es la lista de cualidades que han hecho única a la maestra Castro. Sin lugar a duda, una de la que más recuerdan quienes han seguido su trayectoria es su capacidad escénica para expresarse en todos los niveles emocionales: desde lo dramático a lo cómico, desde lo serio a lo ligero, desde lo lírico a lo denso.

Otra de sus grandes cualidades ha sido su extraordinaria labor en la docencia. Muchas generaciones han tenido la fortuna de aprender de su experiencia en las aulas. La maestra Castro pudo trasmitir sus conocimientos en el ya extinto Ballet Nacional de México, en la Academia de la Danza Mexicana, en la Universidad Nicolaíta de Michoacán, en la Escuela de Arte José Limón (Culiacán, Sinaloa), en la Universidad de Guanajuato y en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.

Mención especial merece su paso en el Ballet Folklórico de Amalia Hernández, ya que durante 20 años fungió como maestra, entrenadora de las compañías de danza folclórica y coordinadora del proyecto “Música y danza del siglo XX”). También cabe destacar que, durante su estancia en Monterrey fundó y promovió durante 12 años el Encuentro Metropolitano de Danza Contemporánea.

Incansable es uno de los tantos adjetivos que definen a la maestra Castro porque se mantiene vigente en el ámbito de la danza. Maravilloso es verla siempre entusiasta llegar a la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello del INBA, donde se mantiene como docente.

Todo su esfuerzo ha sido reconocido con importantes premios y homenajes, sobresaliendo el Premio Una vida en la danza y el Premio Nacional José Limón. También SOMEC–VITARS le hizo un reconocimiento por su trayectoria artística como bailarina y maestra de danza, mientras que el 7° Encuentro de Nueva Danza, Nueva Música la reconoció como patrimonio vivo de la danza mexicana. El INBA le ha otorgado primeros lugares como docente en diferentes años.

Como una forma también de reconocer su experiencia, ha sido ha sido invitada a ser jurado en dos ocasiones del Premio Nacional de Coreografía INBA-UAM.

Innumerables son los proyectos donde la maestra ha sido protagonista. Cómo olvidar su participación como actriz y bailarina en la obra teatral “De Memoria”, un proyecto México-austriaco del Grupo CarpaTeater (dirigido por Miguel Ángel Gaspar) que fue estrenada en la Ciudad de México y dos meses después en la ciudad de Viena, Austria.

También recordamos su colaboración con Ko Murobushi en el proyecto Japón-México de danza butoh, Edge, junto a los bailarines mexicanos Raúl Parrao y Rodrigo Angoitia. Este proyecto fue estrenado en la capital mexicana y luego en la ciudad de Tokio, Japón.

También hay que destacar que está certificada como terapeuta en Constelaciones familiares y ha obtenido su certificado como maestra de Dance-hability (danza para habilidades mixtas) de la Universidad de Oregon, Estados Unidos, por Alito Alessi.

El talento de la maestra Castro ha traspasado las fronteras de la danza. Pocos saben que fue campeona de natación a nivel nacional. Tenía 13 años cuando representó a Puebla. También es importante compartir que fue miembro del grupo feminista Mujeres de Culiacán.

Siempre ávida de emprender nuevos proyectos, y buscando aprovechar su experiencia a lo largo de 60 años, está proyectando hacer un método sobre creatividad para desarrollar la socialización, imaginación, sensibilización y el juego dramático, apoyándose en las teorías de las múltiples inteligencias, propuestas por Howard Gardner.