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Karima Mansour, devota del poder de la danza sobre la humanidad

Por Gabriela Jiménez Bernal

Desde su primer contacto con la danza, la artista egipcia Karima Mansour visualizó el poder que hay alrededor de esta manifestación dancística y su legado en favor de la humanidad.
La bailarina, coreógrafa y educadora, de las más importantes exponentes de las artes escénicas contemporáneas de El Cairo, Egipto, se ha ganado el reconocimiento por su inigualable filosofía en torno al arte del cuerpo en movimiento, misma que ha podido compartir desde sus diversas trincheras profesionales.
Mansour siempre había pensado que el movimiento es el lenguaje universal que le pertenece a todos los seres humanos. De ahí su interés de formarse de manera profesional en la materia; para ello, tomó la decisión de salir de su país natal y estudiar en el extranjero: se graduó con una licenciatura A.A. y una maestría en danza contemporánea de la London Contemporary Dance School, Londres, Inglaterra.
En su pasado, la egipcia había realizado estudios en torno al séptimo arte en el Instituto Superior de Cine, Academia de Artes de El Cairo, Egipto. Sin embargo, fue la danza el arte que se conectó plenamente con su alma, con su espíritu, con su compromiso social.
La experiencia formativa en el extranjero fue fructífera para Mansour, ya que los frutos cosechados en las aulas y en la vida real le sirvieron para regresar a su tierra natal con un proyecto muy claro: la fundación de su compañía MAAT en 1999, convirtiéndose así en la primera compañía de danza contemporánea independiente que se establecía en Egipto.
A través de su agrupación, la egipcia ha demostrado que el cuerpo es un instrumento bondadoso de expresión, un recipiente para la voz y pensamientos de la humanidad, un eco de nuestra propia historia y existencia, una oportunidad para expresar y conectar con el interior y el exterior.
Mansour ha creado más de 20 obras coreográficas completas que constantemente son presentadas festivales internacionales. También ha realizado numerosas colaboraciones en teatro y cine. Sobresale su colaboración en proyectos que incluyen la proyección de películas de danza, así como debates y mesas redondas en torno a la danza y la coreografía.
Su experiencia la ha podido compartir a través de innumerables talleres donde ha invitado a artistas de diferentes partes del mundo, así como en los diferentes cargos importantes que ha tenido dentro de la academia, sobresaliendo su labor como profesora de la Compañía de Teatro de Danza de la Ópera de El Cairo (1998), como profesora asistente en el Instituto de Ballet, Academia de las Artes (1999-2000), y como profesora adjunta de danza dentro del Departamento de Performance y Artes Visuales de la American University en El Cairo (2010).
La filosofía de Mansour sobre la danza ha sido muy clara. Está convencida que es un arte sanador y que es en éste donde la humanidad puede encontrarse. Su preocupación sobre la poca conectividad y conexión que actualmente está afectando a la humanidad, le hace pensar que la danza puede contribuir a restablecer esa comunicación entre los individuos.
Mansour es la actual fundadora y directora artística del Cairo Contemporary Dance Center (CCDC), que opera bajo el paraguas de MAAT for Contemporary Art. Por medio de este y otros proyectos más, le sigue dando continuidad a su trabajo como coreógrafa, intérprete y docente independiente a nivel nacional e internacional mientras crea, realiza y desarrolla su propio trabajo coreográfico y lenguaje como artista.
La egipcia sigue ganando adeptos en las artes escénicas internacionales porque ha mostrado al mundo que la danza devuelve a la humanidad a sus raíces en el sentido cultural, pero también en el sentido sensorial, personal e individual. Su pasión se mantiene viva y por eso la sigue transmitiendo: “Invito a todos a bailar el ritmo de su corazón, a su verdad interna porque es de esos movimientos internos los que llevan a las revoluciones internas, donde ocurre el cambio real”.