Coordinación Nacional de Danza

Vidas en la danza




Laura Rocha, referencia dancística de la realidad nacional

Por Gabriela Jiménez Bernal

Al principio, su nombre parecía ser incómodo en el gremio dancístico. Y es que tiene muy clara su postura en cuanto al compromiso de la danza con la sociedad: ser un espejo de lo que acontece a nuestro alrededor. Pero no lo hace de manera complaciente, al contrario, es directa. Podríamos definirla como una coreógrafa sin miramientos, incansable en su búsqueda de experimentación y no sólo de estética, sino de contenido.

Ella es Laura Rocha, una de nuestras grandes exponentes de danza contemporánea en México. Una mujer que ha logrado nadar contra la corriente para defender un proyecto en el que siempre creyó: Barro Rojo Arte Escénico, compañía trascendental en la historia de la danza en nuestro país.

Rocha es uno de los orgullos de la Academia de la Danza Mexicana. Fue en este espacio donde comenzó su formación, la cual aún no termina, ya que ella misma ha dicho que se sigue formando y compartiendo su experiencia con las nuevas generaciones de bailarines que estudian con ella en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, donde es docente en la especialidad de contemporáneo desde 1983 y coordinadora del nivel “Bailarín Ejecutante” desde 1995.

Fue en 1986 cuando ella ingresó como bailarina a Barro Rojo Arte Escénico. Su talento, esfuerzo y dedicación la convirtieron más tarde en la directora de esta agrupación. Desde 1994 esta gran compañía está en sus manos. Ella dio continuación a este sueño dancístico que inició Arturo Garrido al interior de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Rocha ha mantenido su compromiso de ofrecer coreografías con enfoque social y de promoción de las culturas populares, pero también propuestas que van hacia el interior del ser humano. Ha sido una coreógrafa de retos teóricos y pedagógicos, conocimientos que ha fusionado para presentar programas multidisciplinarios, es decir, donde la danza convive con el teatro, la música, la plástica, etcétera.

Quien ha sido integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte ha demostrado su interés por la creación coreográfica. Muestra de ello son algunas de sus propuestas como Crujía H (1989), Viento de espera (1990), Tierno Abril Nocturno (1991), Mujeres en Luna Creciente (1992), Tensa humedad (1994), De judas, diablos, alebrijes y otros bichos (1995), Del amor y otras perversiones (1996) y Ajuste de cuentas.

Tales piezas forman parte del repertorio nacional, ya que la gran mayoría se han representado en diversos estados de la República Mexicana. Pero también han trascendido fronteras, ya que el talento de Rocha ha llegado a escenarios de España, Francia, Venezuela, Colombia, Ecuador, Costa Riza, El Salvador, Guatemala y Estados Unidos.

Por toda su entrega y aporte a la danza nacional, es que hoy se le reconoce con una gran distinción: el Premio Nacional de Danza José Limón 2019, considerada la máxima condecoración que se otorga en nuestro país a personalidades distinguidas que han contribuido en el quehacer dancístico nacional.