Coordinación Nacional de Danza

Vidas en la danza




LILA LÓPEZ, PIEZA NODAL EN LA DIFUSIÓN DE LA DANZA

Por Gabriela Jiménez Bernal

Imposible no recordarla. Su nombre y legado son una referencia dentro de la cultura nacional. Hablamos de la maestra Lila López (1933-2001), a quien le debemos una entrega y compromiso real con el arte del cuerpo en movimiento. Muchos son los frutos cosechados por ella en vida; sin embargo, a ella le debemos la creación del festival dancístico más antiguo de América Latina.

La maestra López es una figura emblemática en la historia del movimiento dancístico mexicano. Ella se inició a los nueve años. Su pasión por la danza fue tal, que existe una anécdota muy conocida que señala que prefirió gastar los quince pesos que le habían regalado para la fotografía de su primera comunión en el boleto de entrada a la función del Ballet Ruso en el Palacio de Bellas Artes.

Ella realizó sus primeros estudios dancísticos en la Academia de “Magda Montoya”. Además, formó parte del Movimiento Nacionalista de Danza Moderna en los años cuarenta y cincuenta. Más adelante, estudió en la Ciudad de New York en la Academia de Alvin Nicolais.

Hacia principios de los años sesenta llegó a San Luis Potosí. Sólo la habían invitado para dar un curso, pero se quedó. Ahí unió su vida con la del creador Raúl Gamboa, primero maestro y después titular del incipiente Instituto de San Luis Potosí de Bellas Artes. Fue entonces que incursionó en el medio de la danza, sobresaliendo por su inquietud y dinamismo.

Fue en esta entidad, donde iniciaría una verdadera labor de difusión de la danza al interior de la República Mexicana. López vivió en un aislamiento cultural que trajo consigo grandes logros, ya que sus esfuerzos se canalizaron para romper con el centralismo de proyectos culturales.

Gracias a ella, el estado potosino goza de la Escuela de Danza del Instituto Potosino de Bellas Artes, del Ballet Provincial del Instituto Potosino de Bellas Artes (hecho que marcó el principio de un proceso en la creación de coreografías de inspiración nacionalista y que a la fecha son 64, como Huapango, Rebozo y Aranzazu) y el Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López.

Este último festival motivó la realización de otros encuentros de danza en nuestro país, por ello, se convirtió en el punto nodal de difusión de la danza contemporánea en México, ya que ha integrado a los mejores grupos nacionales y a las nuevas generaciones de bailarines.

Cabe destacar que fue en 1981 cuando este festival se llevó a cabo con el nombre de Primer Festival Nacional de Danza Contemporánea en tierras potosinas. Diez años después alcanzó la categoría de internacional y posteriormente tomó el nombre de la maestra Lila López como una forma de rendir un homenaje póstumo permanente a la bailarina mexicana.

Por su gran labor, Lila López fue reconocida con importantes distinciones, como el Premio "José Limón”, el Premio "Una Vida en la Danza” y el Premio Asociación de Críticos de México A.C.